
Texto: Concha Minguela/Carlos Fuentes
Fotos: Olmo González/Gente
Esta joven vallisoletana es una de las apuestas femeninas del PP. Después de la derrota electoral frente al PSOE, Soraya Sáenz de Santamaría será la portavoz el PP en el Congreso. También se presenta como seria aspirante a un mayor protagonismo político después del congreso que el PP tiene en junio.
¿Se encuentra
España en un momento de fortaleza ante la recesión que se anuncia?
España está en un momento en el que necesita un Gobierno valiente que sea capaz de plantearse con seriedad las reformas económicas que necesita este país. Hay que hacer políticas para poder controlar la inflación, los precios, para seguir manteniendo el nivel de empleo, que sea estable y de calidad. Hay que hacer una política que parta del consenso. España siempre ha pedido y ha querido políticas de consenso, especialmente en el debate territorial y ante el terrorismo. Nuestro propósito es recuperar ese consenso desde el minuto cero, a ser posible encontrar un líder del PSOE que tenga esa intención de llegar a acuerdos que siempre han mantenido PSOE y PP hasta la llegada de Zapatero. Sentar tranquilidad y ponernos manos a la obra para mejorar la economía, seguir creciendo, mejorar la educación, hacer de verdad una política de dependencia en la que se ponga dinero, garantizar la seguridad…
Pero tras cuatro años crispando con las autonomías... ¡España aún no se ha roto!
España es hoy un país mucho más ineficaz para responder a ciertos temas y es un país en el que los ciudadanos están advirtiendo desigualdades muy importantes al recibir servicios públicos, más o menos inversiones, según Zapatero necesitara o no apoyos nacionalistas, a que no se practique la inversión según la necesidad real de cada uno. Necesitamos un presidente que asegure la libertad de sus ciudadanos y la igualdad en sus políticas. España está mucho menos cohesionada y es menos solidaria de lo que lo era hace cuatro años. Ya advertía Felipe González que Zapatero estaba centrifugando el Estado.
¿Cree que estos problemas han crecido con el Gobierno?
Evidentemente. El PSOE ha avalado proyectos que olvida la solidaridad y la igualdad entre españoles. No sólo en los debates estatutarios, como el debate por el Estatuto de Cataluña, que se mete en los detalles más nimios de la vida de los catalanes, sino también en muchas leyes que no conducen a esa igualdad. Tendrá que explicar el PSOE por qué avala una Ley de Educación en la que se impide enseñar una historia, una geografía común, o sencillamente por qué las inversiones se reparten según los criterios que le vienen a cada uno y no en función de necesidades reales. Tendrá que explicar por qué los empresarios tienen cada vez más costes a causa de que se ha roto la unidad de mercado. Por qué los estudiantes no pueden circular libremente para elegir universidad en todo el país, por qué en vez de hacer una política lingüística con equilibrio y entendimiento lo que se promociona ahora es que un andaluz deba conocer cuatro o cinco lenguas co-oficiales para trabajar fuera.
¿Y qué propuestas tiene el PP?
Una ley de igualad de derechos ante las administraciones públicas. Que esté bien determinado en un catálogo qué prestaciones esenciales tienen los ciudadanos con derecho a ser tratados por igual. En sanidad, dependencia, donde se ha hecho mucho demagogia pero el Gobierno ha invertido poco dinero, el derecho de los padres a elegir la lengua en la que educan a sus hijos, el derecho a tener prestaciones y pensiones lo más altas posibles, pero con igualdad. Es lo que necesita este país y el PP plantea reformas para que la España de las autonomías, en la que creemos, sea eficaz, con administraciones bien coordinadas. No con disputa y confrontación constante por las competencias. Hay competencias que es necesario que siga llevando a cabo el Estado porque los ciudadanos demandan a las Cortes y al Gobierno que tome las riendas de los temas importantes que exigen proyectos comunes.
¿Rechaza el PP más reajustes en el modelo de Estado?
Desde primer momento dejamos claro cuáles iban a ser nuestros principios. Íbamos a apoyar aquellos estatutos de autonomía que se enmarcaran dentro de la Constitución, que se hicieran por consenso y que no levantaran diferencias entre españoles. En el Estatuto de Cataluña fue imposible lograr ese acuerdo, en primer lugar porque ni siquiera nos convocaron. Pero se ha demostrado que ha generado una gran inestabilidad, una gran inseguridad jurídica, y tampoco le ha arreglado problemas a los catalanes, que tienen un problema en las infraestructuras, de servicios públicos esenciales como Cercanías, y que el Gobierno ha sido incapaz de asumir. En el resto de los estatutos hemos hecho esfuerzos muy importantes para lograr el acuerdo, como en Andalucía, que salió del Parlamento andaluz copiado del catalán. Luego, el PSOE rectificó y nosotros aprovechamos su rectificación para poder hacer un estatuto que no dividiera a los andaluces ni diera problemas.
¿Tienen los nacionalistas demasiada influencia política?
PP y PSOE deben ponerse siempre de acuerdo cuando se trata de mover cualquier baldosa del edificio constitucional. Máxima que respetaron Suárez, González y Aznar. Mientras PP y PSOE pactaron con grandes acuerdos autonómicos el desarrollo del Estado de las Autonomías ha habido estabilidad institucional y un debate territorial constructivo. El problema es cuando Zapatero, que tampoco tiene una idea muy clara de España, dice que el concepto de nación es discutible, se ha puesto a definirlo con los menos interesados en estar en España.
¿Seguirá el periodo de actualización de estatutos?
Seguiremos fieles a la máxima de reformar dentro de la Constitución, con consenso y sin sembrar diferencias. A lo largo de la historia hemos cerrado pactos autonómicos y se modificaron muchos estatutos en 1992 estando en la oposición, y en 1996, ya en el Gobierno. Pero no pactamos reformas que se salgan de la Constitución o que busquen transformar la Constitución por la puerta de atrás. En el PP queremos reforzar el Estado de las Autonomías, creemos en la España de las autonomías, gobernamos en muchas comunidades autónomas y gobernamos bien en Madrid, Castilla y León, Comunidad Valenciana… donde se utiliza la autonomía para generar riqueza, empleo, mejorar el bienestar. Pero también creemos que se necesita un Estado viable, eficaz, que no se defina por exclusión. Un Estado que lidere un proyecto compartido y que todas las administraciones remen en una misma dirección cuando se trata de un momento como el actual, en el que empezamos a ver un deterioro de la economía, del empleo, de lo que le importa a la gente. Y tenemos que remar todos en el mismo barco.
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