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Gaspar Llamazares. Candidato de Izquierda Unida a la Presidencia del Gobierno
 
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“Los votos que eran de IU volverán porque es el voto más últil para la izquierda”

El candidato de Izquierda Unida a la Presidencia del Gobierno advierte del riesgo de que el PSOE apueste por políticas liberales con sus socios nacionalistas


Texto: Concha Minguela/Carlos Fuentes

Coordinador de Izquierda Unida y referente parlamentario del voto progresista minoritario, Gaspar Llamazares (Logroño, 1957, aunque se crió en la localidad asturiana de Salinas) reivindica la importancia de IU como elemento de control para que el PSOE no derive sus políticas hacia terrenos conservadores. Es médico de profesión. Está casado y tiene una hija.

Si alguien ha sabido sacrificar su ego propio y el de su partido en aras de un gobierno izquierdista y progresista en España, ese hombre es Gaspar Llamazares. Tras digerir el amargo sabor que dejó en los históricos comunistas del PC y de IU, la famosa pinza de su antecesor, Julio Anguita, ha logrado convertir a Izquierda Unida en un grupo decisivo en el Congreso. Ante a las elecciones del 9 de marzo se muestra optimista y confía en el votante propio. No obstante, Llamazares reclama más apoyos para impedir que el PSOE caiga en la tentación de aliarse con partidos nacionalistas e imprimir un sello conservador a su tarea ejecutiva.

¿Ser el candidato de IU le ha costado sudor y lágrimas?
En noviembre concluimos el proceso de primarias y, además de fortalecernos de forma notable y de demostrar nuestro modo de funcionar absolutamente abierto y democrático, pasamos a ser la única formación en la que su candidato a la Presidencia del Gobierno ha sido elegido por consulta directa a todos los afiliados y afiliadas, no con el dedo de nadie o por decisión privada de la dirección, como en el resto de casos. Nadie puede presumir de eso más que nosotros.
¿Qué objetivos se marca IU?
Nuestros objetivos no se cuentan sólo en número de votos y escaños. Para IU, el éxito es ser honestos con nuestros votantes y con toda la sociedad; poder ofrecer el contrato social que supone nuestro programa electoral y que pueda tener el mayor alcance posible al ser decisivos para la configuración de un Gobierno progresista y realmente de izquierdas. Si me pregunta por expectativas de voto, le diré que son altas. Somos optimistas y entendemos que estamos en condiciones de recuperar esa bolsa de votos que en 2004 se decantaron por el mal considerado voto útil al PSOE por la situación tan dramática que atravesábamos tras los atentados del 11-M. Ha llegado el momento de la normalidad. Ya no estamos en situación de crisis. Los votos que eran de IU volverán a IU, que es el voto más útil posible de la izquierda.
¿El papel de apoyo al Gobierno en esta legislatura, no ha mantenido a IU un poco fuera de foco?
Creemos que nuestro electorado lo entiende perfectamente. Nuestra base social, votantes y simpatizantes, conoce perfectamente el grado de influencia positiva que hemos tenido en el Gobierno. Gracias al peso de IU, al peso de cada uno de los 1,3 millones de votos que recibimos en 2004, hemos podido impulsar y llevar al PSOE, junto a otras fuerzas de progreso del Parlamento, a aprobar iniciativas en materia de derechos sociales y libertades individuales verdaderamente trascendentes. Apoyamos y contribuimos a la redacción de leyes tan potentes y demandadas como las de Violencia de Género, de Igualdad, de matrimonios del mismo sexo o de Dependencia. Otra iniciativa que lleva nuestro singular sello es la Ley de Memoria Histórica. No por ello hemos dejado de ejercer nuestra labor de oposición. Y lo hemos hecho desde una perspectiva constructiva pero exigente, sin olvidar ni un segundo nuestra conciencia crítica y nuestro programa. Nos opusimos al mantenimiento de tropas en Afganistán, al silencio cómplice sobre los vuelos ilegales de la CIA, a la reforma fiscal que beneficia sólo a los más ricos, a la reforma laboral que quita derechos, hasta completar un rosario de medidas con nuestro voto negativo.
¿Ha ejercido Zapatero una forma de gobierno progresista? ¿Incluso en las leyes pactadas con CiU?
El PSOE llega al poder desde el trauma de los atentados del 11-M de una forma privilegiada y con la necesidad imperiosa, por la ciudadanía, de que el PP abandonara el gobierno tras sus mentiras sobre la guerra de Irak y sobre la autoría de estos atentados. Ese cambio se logró gracias también a nuestro concurso. Rodríguez Zapatero decidió hacer una última parte de legislatura a la carta, eligiendo sus socios según le convenía a sus intereses: las leyes sociales las pactaba con las fuerzas progresistas y las leyes económicas con partidos nacionalistas conservadores como Convergencia i Unió (CiU), repitiendo fórmulas neoliberales no muy alejadas de las propuestas del PP. Pero eso se ha acabado. Desde Izquierda Unida sólo valoramos positivamente la primera parte de la legislatura, que es en la que se impulsaron las medidas realmente progresistas y a las que me he referido con anterioridad. Estos dos últimos años, en cambio, han tenido marchamo neoliberal que no compartimos en absoluto.
¿Considera un acierto la retirada de las tropas? ¿Y la política exterior del Gobierno?
Comenzó bien, con nuestro apoyo, con la retirada de tropas de Irak, como lo exigía la mayoría de la sociedad. Pero luego vino su intento de compensar al malestar causado a Estados Unidos, entre otras acciones con reforzamientos de tropas en Afganistán y mirando para otro lado en los vuelos de la CIA con detenidos ilegales que hicieron escala en nuestros aeropuertos. También fue positivo todo el cuerpo legal progresista que se ha sacado adelante gracias, también, a nuestro apoyo. Luego vino su descarado giro al centro e, incluso, a posturas conservadoras a medida que avanzaba la legislatura, con concesiones a la jerarquía de la Iglesia católica incluidas.
¿Qué condiciones pondrá IU si es necesaria para gobernar?

Antes que nada, una reforma en profundidad de la Ley Electoral. Para nosotros, este apartado es muy importante y lo tenemos subrayado en rojo. Cualquier acuerdo al que lleguemos con cualquier fuerza política deberá llevar un compromiso de reformar la actual Ley Electoral para que la máxima un hombre, un voto sea una realidad. Es completamente injusto que, en virtud de la actual ley, un escaño al PSOE o al PP les cueste poco más de 65.000 votos y que IU necesite cuatro veces más sufragios para lo mismo. Con 1,3 millones de votos logramos en 2004 sólo cinco diputados, mientras otras formaciones, como CiU, con poco más de la mitad, lograron diez escaños. La actual ley es un cáncer para la democracia. Se carga desde la base el sistema primando a los partidos mayoritarios y a ciertas opciones nacionalistas, mientras aniquila las posibilidades reales de la tercera fuerza política estatal como es IU. La solución pasa por ir a un modelo de reparto proporcional directo y esto es urgente para nosotros.
¿Ha intentado el PSOE girar al centro en los últimos meses?
Es obvio. El PSOE está adoptando medidas neoliberales, encadenamiento de múltiples cheques-regalo incluidos, al olor de las urnas para ganarse el voto de centro y para convencer a un electorado indeciso que puede primar el voto útil pasando por encima de las necesidades de financiación del sistema social. Para ello, oculta la delicada situación de nuestra economía y el empeoramiento que sufrirá en los próximos meses. Si IU es decisiva, influirá para que el nuevo Gobierno continúe en la senda de reforma progresista que Rodríguez Zapatero nunca debió abandonar para hacer frente a los problemas.
¿Se decidirán los comicios por el centro o por la izquierda?
En IU no pretendemos ganar votos utilizando simplemente el marketing electoral y las promesas que luego no se cumplen. No tenemos vocación de vendedores de crecepelos y, por ello, no participamos de este mercado persa de subastas fiscales continuas en que se ha convertido la campaña. Queremos atraer a la ciudadanía por nuestras ideas, propuestas serias y trabajo, y no por regalar cheques y presentar ofertas que nada tienen que ver con el Estado del bienestar, como son los parches socialistas de los 400 euros o el del PP de los dentistas. Un ejemplo demostrable, ¿saben qué ha pasado con el cheque para el alquiler de vivienda para jóvenes? Ha encarecido los precios de alquiler y ahora a esos jóvenes en muchas comunidades les cuesta más alquilar una vivienda que antes y todo ese dinero público va, finalmente, a los bolsillos de muchas empresas y arrendadores, y no se benefician de él los supuestos destinatarios. Hemos diseñado el programa como verdadero contrato social que nos compromete no sólo con aquellos que nos den su apoyo en las urnas, sino con toda la ciudadanía.
¿Teme el efecto del voto útil?
Hay que partir de la evidencia de que el PSOE va a ganar. Lo anuncian todas las encuestas, por más que algunos se empeñen en estrechar las diferencias para impulsar el mal llamado voto util. A partir de ahí, todos los votantes que se consideren de izquierdas tienen que confiar en IU. Necesitamos un grupo parlamentario fuerte a partir del día siguiente. El ciudadano que quiera un cambio real de progreso debe apoyarnos, ya que hemos visto cómo Zapatero, últimamente, mira cada vez más al centro. La única manera de que continúen los avances progresistas es con IU. En caso contrario, muchos votantes socialistas deberán preguntarse por qué su voto puede acabar por unirse al de CiU para hacer políticas conservadoras.
¿Por qué continúa disperso el voto progresista en España?
Históricamente, la izquierda ha aglutinado a diferentes sensibilidades. Y eso no es nada perverso como han querido ver algunos analistas de sesgo conservador. Pensamos que la riqueza está en la diversidad y cuanto más diverso es un grupo humano, más rico y fuerte es. La prueba está en IU, donde militan organizaciones y personas de muy diversa índole. Nos une nuestro deseo de progreso y de libertad, y el respeto por el sistema democrático. Es nuestra fuerza. La derecha lo tiene más fácil ya que somos el único país en Europa que aglutina en un único partido a ese amplio abanico que va desde la extrema derecha al centro. En estados como Francia, Austria, Bélgica, Holanda y los socios más recientes de la UE, el partido mayoritario de la derecha convive con grupos ultraderechistas de cierta fuerza. Aquí, salvo ejemplos simbólicos, están incluidos y cómodos dentro del PP.


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