
Texto: Cristina Siles
Foto: Ricardo Domínguez/Gente
Paloma Meseguer Martínez trabaja
en la primera gasolinera
de España accesible para personas
con discapacidad, y en la
que todos los empleados tienen
algún tipo de discapacidad.
“Desde la asociación ADISFIM
me ofrecieron el puesto de trabajo
para Repsol, tuve que hacer
un curso y después me contrataron”,
recuerda Paloma. Es
discapacitada desde que hace
unos años tuvo un problema
con una válvula en el cerebro.
Le quedó dañada la marcha
motora y perdió fuerza en los
músculos de las piernas. “Al
principio no salía de mi casa,
cogí miedo a estar con la gente
y estuve mucho tiempo con depresión”,
cuenta Paloma, que se
muestra muy agradecida a la
asociación ADISFIM (Asociación
de Disminuidos Físicos de
Móstoles), y dice haber visto la
luz desde que los conoció. Con
su ayuda ha encontrado su primer
trabajo.
Querer es poder
Los organismos públicos “te lo
pintan todo muy bonito, pero la
realidad es más dura”, dice. Recuerda
que “en el hospital pedí
algún aparato que me ayudase
y no me dieron ninguna solución”.
Fue la asociación la que
le proporcionó un aparato para
las piernas que le ha cambiado
la vida. “Desde que tengo la enfermedad
he tenido problemas
para encontrar trabajo, porque
al tener una discapacidad la
gente se piensa que vas a estar
mucho tiempo de baja”, afirma
Paloma. Cree que las empresas
deberían confiar más en personas
con discapacidad porque
“que tengamos una discapacidad
no significa que no podamos
ser útiles”, explica. Habla
de casos en los que las empresas
han abusado de empleados
discapacitados: “conozco a un
compañero que ha estado trabajando
y le exigían trabajar como
una persona sin discapacidad”,
cuenta. Ella está muy satisfecha
porque en su empresa
conocen su discapacidad y se
adaptan a ella. “Necesitamos
sentirnos útiles, me gusta trabajar
para mantener la cabeza
ocupada, me ha venido estupendamente”.
En estos años
afirma que ha aprendido que
“si quieres hacer una cosa, la
puedes hacer”. Su experiencia
puede animar y servir de ejemplo
a mucha gente que se encuentre
en su situación. Una
guía municipal pretende animar
a las empresas de Móstoles
a contratar a personas con discapacidades.
Las asociaciones
la han acogido con buenos ojos
y esperan que su aplicación no
caiga en el olvido
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