 
Texto: Kathy Montero
Dos protagonistas en la que la
mayoría de las mujeres nos
identificaremos. Dos mujeres
anónimas que aunque distintas
muy parecidas entre sí. Es
nuestro pequeño homenaje a
todas las mujeres que tanto si
tienen perciben un salario como
si no, se merecen un pequeño
reconocimiento.
Carmen Vaquero
Hija de Teodoro, se le llena la
boca con el nombre de su padre
ya que por circunstancias
de la vida se quedó sin madre
justo el día que cumplía ocho
años y su padre hizo también
de madre. Es la cuarta de seis
hermanos, se casó la primera,
con 21 años, y al año tuvo su
primera hija. A los pocos años
vinieron los demás, cinco hijos
en total. “Siempre he sido una
mujer anónima, nunca he asistido
a las cosas que se hacían en
el pueblo, tenía mucho trabajo.
Ayudaba a mi marido con la
empresa, hemos llegado a tener
hasta 70 obreros y he criado a
mis hijos y creo que les he dado
una buena educación”. Ahora,
esta sencilla esposa, madre
de familia y abuela, ya que tiene
cinco nietos, es vocal en la
Junta de Mayores y necesita poner
su granito de arena. Lo hace
ayudando a los más ancianos
del Centro de Mayores de
Villaviciosa de Odón. “Yo no
quiero publicidad, simplemente
mi intención es alegrarles” afirma
Carmen Vaquero.
M Luz Esteban
Es una mujer todoterreno, de
esas que puede con todo y encima
te pide más. Antes de casarse
trabajaba por cuenta ajena
y cuando tuvo a sus cuatro
hijos ya crecidos montó su propio
negocio, una zapatería. Lleva desde el año 84 con la tienda
y todas sus hijas han pasado
por ella. Para ella lo más gratificante
es el trato con la gente,
“cada día que entra alguien por
esa puerta te enseña algo. El
pequeño comercio somos como
un confesionario pero con esta
política comercial que hay al final
terminaremos todos cerrando”
declara M Luz.
Es presidenta de la Asociación
de Mujeres Empresarias de
Villaviciosa y vicepresidenta de
la Asociación de Empresarios
del Sur y afirma que la mujer
que quiera ser empresaria tiene
que luchar mucho. “Es duro, lo
que pasa que si ella se siente
con el ánimo de luchar, de tener
su empresa y con el ánimo
de crear trabajo y riqueza, indudablemente
es el mejor ámbito
que hay”. Esta empresaria llena
de energía da un consejo a las
mujeres de las nuevas generaciones
“no hay que dormirse en
los laureles. Hemos luchado
mucho para que las mujeres
tengan esa libertad que os habéis
encontrado ahora, aunque
hay cosas que, aunque hemos
peleado y seguimos luchando
todavía no se han conseguido
como es la paridad de los sueldos.
Seguimos cobrando un
30% menos las mujeres que los
hombres”.
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