
Texto: C. Delgado
Foto: Roberto Arana/ Gente
Si todo marcha según lo previsto,
en 2009 los trabajadores de
la Vía de los Poblados y los vecinos
de Las Cárcavas, en Hortaleza,
dejarán de sufrir atascos
de una hora para salir de esta
zona plagada de oficinas. Tras
años de reivindicaciones, el
Ayuntamiento ha aprobado un
Plan Especial que permitirá reordenar
los accesos y crear
nuevas vías alternativas, resolviendo
los problemas de
25.000 trabajadores.
La idea es que Tomás Redondo
y Ribera del Loira tengan un
único sentido de circulación, y
la Vía de los Poblados otro,
creando una especie de circuito
en forma de hipódromo.De esta
forma, el tráfico de entrada y
salida a la M-40 deja de tener
cruces. Además, se ensancharía
la calzada, “ampliando las posibilidades
del aparcamiento regulado
–¿parquímetros?– especialmente
en Ribera del Loira.
Por otra parte, habrá dos
nuevas glorietas, una en el acceso
norte del polígono por
Gregorio Sánchez Herráez, y
otra entre Ribera del Loira y el
acceso a la M-40 por la glorieta
del Río Urubamba.
Pero además,
se permitirá el acceso hacia
Las Cárcavas ensanchando
el túnel bajo el ferrocarril, justo
frente al colegio Juan Zaragüeta,
y se hará una nueva calle
que conecte con el acceso Norte
de Ifema y la M-11. Para terminar,
se mejorarán los semáforos
en los cruces, se prohibirá
el estacionamiento en determinadas
vías y se acondicionará
una zona terriza junto a la M-40
como aparcamiento en batería.
Las actuaciones costarán
unos 5 millones de euros y serán
financiadas por los propiepropietarios
del suelo, reconoce el
Ayuntamiento: de hecho, como
recuerdan desde la asociación
de vecinos de Las Cárcavas,
“las empresas de la zona llevan
años intentando arreglar el tema:
creo que el proyecto lo han
hecho sus técnicos, así que el
Ayuntamiento, que creó el problema
al permitir la construcción
de tantas oficinas, en realidad
no ha hecho gran cosa por
solucionarlo”, dice su portavoz,
Ricardo Arias.
Los vecinos, aunque creen
que es “evidente” que mejorará
el tráfico, habían propuesto
otras alternativas, como la utilización
del Cercanías –cuyas vías
de servicio pasan por allí–,
porque temen que esto produzca
“efecto llamada a los que ya
habían dejado de ir en coche”.
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