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Enorme barrera arquitectónica de hormigón

La asociación Amifivi denuncia que la infraestructura viaria no cumple la normativa de accesibilidad · El colectivo, ante a la falta de actuación de administraciones públicas, va a llevar la situación a los juzgados


Texto: Miguel Hernández
Foto: Manuel Vadillo/Gente

El cubrimiento de la vía férrea Madrid-Aranjuez a su paso por el distrito, mediante la instalación de un enorme cajón, dio lugar en noviembre de 2004 a la Gran Vía de Villaverde, un eje que surca el distrito de Oeste a Este y que conecta Villaverde Alto a Villaverde Bajo. La historia de esta gran infraestructura de hormigón no ha estado exenta de polémica. Al principio, las voces de partidos de oposición y vecinos, que abogaban por el enterramiento, se elevaron para mostrar su rechazo al proyecto llevado a cabo por la Comunidad de Madrid. Pero con el paso del tiempo, sus ecos se apagaron. Luego llegó el tiempo de las inauguraciones.

En este punto, las críticas se centraron en el número de ocasiones en las que se estrenaban los diferentes tramos y conexiones. A día de hoy, de éstas últimas, sólo están terminadas cuatro de las nueve proyectadas. Los cinco restantes están pendientes de la obtención del suelo por parte del Ayuntamiento, que es titularidad de otras Adminstraciones y de particulares. Prácticamente desde el principio, diferentes colectivos, entre ellos, la Asociación de Minúsvalidos Físicos de Villaverde (Amifivi), llevan denunciando que la Gran Vía no cumple la normativa en materia de accesibilidad y de barreras arquitectónica. Además, explican que con el paso del tiempo, está cada vez peor y más deteriorada, debido a que la falta de mantenimiento ha provocado el levantamiento de baldosas y el deterioro del mobiliario urbano.

GENTE ha acompañado a miembros de este colectivo en un recorrido por la vía y pudo comprobar los obstáculos con los que se encuentra las personas con movilidad reducida. Al margen de la dificultad para acceder a la cubierta viaria desde los barrios por donde discurre, con la existencias de empinadas escaleras y contadas rampas, el diseño impide el tránsito por diferentes tramos de las aceras, ocupados por enormes maceteros. “Es la gran barrera que permitieron todos”, se lamentan. Explican que han denunciado la situación en múltiples oportunidades y que hasta ahora “nadie nos ha hecho caso”. Este es el motivo que les ha llevado a elaborar un informe que presentarán, en forma de denuncia, a los Juzgados.

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