
Texto: Ana Vallina Bayón
Valentina es mujer y conoce lo
que significa trabajar desde
muy joven. Desde que a los doce
años dejó su Toledo natal
para ir a trabajar a San Sebastián.
Un viaje que emprendió
sin saber leer ni escribir. Y no
fue hasta que llegó con su marido
a Colmenar cuando en la
Universidad Popular le ofreció
la posibilidad de “defenderme
en la vida como todos, leer, escribir,
hacer cuentas” y por ello
a sus 59 años y ama de casa se
siente orgullosa de haber inculcado
a sus cuatro hijos el espíritu
del estudio y la superación,
y lo ha logrado: “uno está en
Luxemburgo trabajando en el
Parlamento Europeo”. A Valentina
le hubiera gustado poder
ser médico. Sus amigas, como
cada lunes en su café en el Centro
de Mayores de la Calle Paraguay,
se identifican con el Día
de la Mujer trabajadora y todas
tienen detrás historias de superación,
de cuidado a padres y
suegros y de dolor de ojos de
tanto coser. Todas coinciden en
una reivindicación en plena
campaña: “que suban las pensiones
y que hagan más centros
para mayores” y en el aire una
rotunda afirmación: mujer creciente,
hombre decreciente.
Alta investigación
Viviana ha trabajado también
toda su vida. El estudio ha sido
una constante desde que se licenciara
y doctorara en Químicas
en la Universidad Nacional
del Sur de Argentina. Sus pasos
en la vida y en el trabajo la han
conducido hasta Tres Cantos,
donde tiene la sede su empresa,
Noricum, integrada en el
Parque Científico de Madrid.
Allí está al frente de las investigaciones
en Innovación y Desarrollo,
un puesto directivo en el
que, dice, “ha tenido mucha
suerte”. La ciencia, tradicionalmente
cosa de hombres, ha
avanzado mucho, y “ya cuenta
con un gran plantel de mujeres
en puestos muy destacados, como
el Parque Científico de Madrid
en Tres Cantos”. Pero para
realizar este trabajo que tiene
mucho de vocación, “de necesidad
por seguir siempre buscando”,
como asegura Viviana, hay
que dedicarle tiempo: “nunca
paras de estudiar y en el camino
postergas horas de juegos
con tus hijos y tiempo con la familia.
Es muy complicado. Además
en mi trabajo estás poniendo
la lavadora o haciendo algo
en el jardín mientras hablas por
teléfono con tus colegas”.