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“Hay que ser torero dentro y fuera de la plaza”
 

El estado del cuartel de la Guardia Civil es insostenible

El edificio sufre graves deficiencias estructurales y funcionales. Piden al Ministerio y a la Comunidad que lo solucionen


Texto: Ana Vallina Bayón

En un estado lamentable, sin medidas de seguridad para los agentes ni condiciones aceptables para realizar su trabajo. Así se encuentra el Cuartel de la Guardia Civil de Colmenar Viejo, hasta el punto de ser cerrado su calabozo el pasado verano por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas puesto que no cumplía “las condiciones mínimas higiénico sanitarias”. Y aunque no ha sido el único calabozo de los cuarteles de Madrid clausurado por la ONU, esto es sólo el principio de una interminable lista de carencias y deficiencias estructurales del viejo cuartel de la capital serrana, que empiezan por las viviendas de los agentes y concluyen por barracones en vez de oficinas.

Investigadores hacinados
El equipo de investigación de la Benemérita desplazado en Colmenar no tenía un espacio en el cuartel donde desarrollar su trabajo, y la solución ha sido colocar contenedores prefabricados de dos metros cuadrados en los que tan sólo cuentan con una mesa y un armario, con capacidad para cuatro únicas personas. En la casa cuartel el espacio también parece escasear, ya que sólo existen ocho pabellones o viviendas para casados y diez habitaciones para solteros. Un número mínimo para los 52 agentes que allí trabajan. Y han sido los propios agentes los que han hecho reformas para hacer habitables sus casas aquejadas de humedades y con unas puertas que necesitaban cadenas y candados para cerrar bien. El Ayuntamiento contribuyó con una mano de pintura. No sólo las infraestructuras preocupan en el cuartel. Los agentes encargados de las comunicaciones en la sala de transmisiones sufrieron fuertes dolores de cabeza y, aunque la revisión médica no mostró anomalías, el nivel es de 1,8 hertzios. La UE fija los 2 Hz como máximo. Joaquín Cánovas, Secretario General de Asociación Unificada de la Guardia Civil de Madrid pide “unas condiciones dignas para trabajar, que construyan comisarías funcionales adecuadas a los tiempos, el cumplimiento de las medidas de seguridad, y complementos de movilidad para los agentes que les permitan decidir cómo quieren vivir”.
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