
Texto: Ana Vallina Bayón
Las palabras de Jesús Moreno,
concejal de Obras tricantino, no
han aplacado los ánimos. El pasado
domingo vecinos afectados
por el posible cambio de fisonomía
de la Plaza Central, es
decir, la posible construcción
de una Plaza Mayor con
parking subterráneo y un intercambiador
de autobuses, se reunieron
para manifestar de manera
simbólica su disconformidad.
Arropados por los políticos
de la oposición, plantaron
un cerezo en el mismo césped
que despidió a los veinte magnolios
transplantados. Cada domingo
repetirán su reivindicación
si el Alcalde no cede.
ALTERNATIVAS Y SILENCIO
Son dos los motivos que han
movilizado a este grupo de vecinos
tricantinos. En primer lugar
reclaman que el Consistorio
les informe de sus proyectos
antes de comenzar a ejecutarlos.
“Queremos que el ayuntamiento
sea participativo y así
no se consigue”, señala Pedro
Ayala, presidente de la asociación
vecinal. “Nos dicen que no
hay proyecto y por eso no pueden
contarnos nada, pero si es
así, ¿Por qué transplantan los
magnolios? ¿Por si acaso se hace
algo?”. El segundo de los enfados
de los vecinos estriba en
que “hay alternativas mejores
para dar soluciones al intercambiador
o al parking como, por
ejemplo, edificar el parking actual
de Renfe o detrás de la
propia estación, cualquiera molestaría
menos”. Las molestias a
las que se refieren los vecinos
son “salidas de humos del
parking, ruidos y emisiones de
los autobuses, la desaparición
de la única zona verde del centro
del municipio o escuchar
las actividades festivas en caso
de que prospere la idea de
transformarse en Plaza Mayor”,
aseguran. Este jueves acudirán
al pleno a defender su postura.
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