Por decirlo de una manera castiza y para que todo el mundo lo entienda, si Mariano Rajoy pusiera un circo, le crecerían los enanos. Apenas repuesto de la crisis provocada por su derrota electoral, cuando el PP parecía que ya había enterrado sus demonios particulares y su líder iba sobre una alfombra roja a recoger su premio, la bomba de relojería de Navarra le ha estallado en las manos.
Archivado en: Opinión, Madrid Subterráneo
gentedigital.es
29/10/2008 - 20:44
Y lo ha hecho en mal momento, unas fechas en las que el partido debería estar preparando las elecciones europeas, sin otra preocupación que elegir a los mejores, tarea ésta difícil que, en política, ya se sabe, el mejor puede no ser el más adecuado. La crisis navarra no es hecho baladí por su especial sensibilidad política de esa comunidad asediada por el nacionalismo radical vasco.
En esas tesituras, Mariano Rajoy y sus asesores, andan dándole vueltas al cartel electoral para unos comicios que el PP, y sobre todo su líder, necesita ganar para llevar a sus huestes la idea de que es posible gobernar en 2012.
Tres son los nombres que, según cuentan entre Colón y Génova, manejan Rajoy y sus consejeros. Y dos pertenecen al equipo municipal madrileño. Uno, Alberto Ruiz-Gallardón, el alcalde capitalino, hace ya tiempo que suena y sólo las dudas de Gallardón han impedido que todavía no sea él el elegido.
El otro nombre que ha salido a la palestra, puede que como un globo sonda interesado, es el de Ana Botella. Cuentan los que dicen saber, que la 'tenienta de alcaldesa' está un poco cansada de hacer una política municipal y espesa, y que aspira a darse a conocer en el ámbito internacional, arropada por las influencias de su santo, José María Aznar. Yo tacharía el nombre. El tercer candidato, ahora tal vez el primero, vuelve a ser Jaime Mayor Oreja. Navarra puede influir y mucho.
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