Los niños se sienten solos al llegar a casa. Para evitar esta situación, los padres se ven obligados a sobrecargar a sus hijos con actividades extraescolares, que en teoría no deben superar las cuatro horas semanales.
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gentedigital.es/Marisa Díaz
25/9/2008 - 14:11
El 27% de los niños de España se sienten solos al llegar a casa tras la jornada el escolar. Para pasar el rato recurren al televisor o al ordenador, según la Encuesta de Infancia en España 2008 presentada hace días en Madrid.
Está claro que la conciliación familiar y laboral de los progenitores todavía no funciona, y es así como las actividades extraescolares se convierten en una obligación tanto para padres como para hijos. Unos y otros pasan menos tiempo juntos -aunque estas actividades no deben superar las tres o cuatro ahoras semanales- con el único objetivo de evitar la soledad de los más pequeños, llegando para ello a plantearles jornadas imposibles de cumplir.
ALGUNOS CASOS
Salimos a la calle y nos encontramos con Laura. Tiene siete años y una apretada agenda semanal. Después del colegio sus compromisos pasan por
clases de inglés, danza y natación."No son tantas actividades. Me gustaría ir también a patinaje", opina. "Aunque cuando llego a casa nunca me da a tiempo a ver la tele. Se hace de noche y tengo que hacer los deberes".
Su padre, Gustavo, nos explica que tanto ella como su hermana son de las primeras en llegar a la escuela cada mañana, por su horario de trabajo. "Es que si no tendríamos que buscar a alguien para cuidarlas, y es mejor que hagan cualquier actividad que les sirva para algo que estar con los abuelos o con una niñera sin hacer nada", sostiene.![]()
"LOS NIÑOS NECESITAN TIEMPO LIBRE"
Petra María Pérez, catedrática de antropología de la Universidad de Valencia, explica que "llega un momento que es demasiada la carga que tienen, porque los niños necesitan tiempo libre para sentirse a gusto consigo mismos y con los demás. No hay que olvidar que las actividades están dirigidas por adultos y están vinculadas a procesos de aprendizaje".
Como consecuencia de la sobrecarga, pueden aparecer en el niño dolencias como estrés o ansiedad, y la infancia se acorta poco a poco al llevar una vida impropia de su edad. "Los niños se apropian de modelos antes de tiempo, y entonces podemos ver a niños que con 11 años se introducen en el botellón, visten como adultos, usan móvil....".
Seguimos buscando las agendas semanales de padres e hijos. Almudena va a gimnasia artística y a piano, dentro del propio centro escolar, al que llega cada día a las 9:15 y del que sale a las 17:00 horas. Ángela, su madre, cree que "es un error de los padres sobrecargar a los hijos, pero ese es el problema de la madre trabajadora, que al final los que sufren son los niños".
Isaac y Jorge, de doce y nueve años, también salen a las cinco de la escuela, donde juegan al fútbol, pero por la tarde todavía les aguardan unas cuantas horas en el conservatorio, "que es lo que más tiempo les ocupa", dice su madre, quien asegura que "no los llevo a actividades porque no pueda atenderlos, eso no tiene nada que ver".
¿CUÁLES SON LAS ACTIVIDADES MÁS ADECUADAS?
Lo que está claro es que la mayoría de las actividades extraescolares son positivas y favorecen el desarrollo del niño, siempre que se correspondan con las habilidades del pequeño y no le exijan lo mismo que las clases obligatorias. María Jesús Mardomingo es jefa de psicología y psiquiatría infantil del Gregorio Marañon: "las actividades deben ser en función de los gustos y los intereses de los niños. El deporte es lo mejor, por el simple hecho de que el niño juega y eso es algo maravilloso que casi se ha perdido. Antes los niños salían a la calle o a la plaza a jugar, de modo natural y espontáneo. Lo más importante es jugar, luego el deporte y, por otro lado, las clases de música o de idiomas para reforzar el aprendizaje escolar no están de más. Lo que no puede ser es todo a la vez", explica.
¿QUIÉNES ELIGEN?
En el parque de la plaza de Santa Ana (Madrid) nos encontramos con Daniel. Tiene sólo tres años, pero su padre Emilio ya piensa en su futuro. "A mi hijo le gusta jugar al fútbol, pero me gustaría que también practicase algún arte marcial. Le preguntaré qué quiere hacer, pero también estaré pendiente de sus habilidades y de que se lo pase bien. Mejor que haga algo interesante si no puede estar con nosotros".
En otro parque madrileño, en Tirso de Molina, charlamos con Malena. "Mi hija no hace nada todavía después del cole porque puedo atenderla y porque hasta ahora era pequeña. Ella me pide ir a ballet, así que supongo que buscaré algo relacionado con el baile porque parece que a ella le gusta" confiesa.
Otra madre, María, inmigrante colombiana, nos dice que piensa "poner" a su hija Angeline en alguna actividad, "gimnasia o danza. Ella lo pide por sus compañeros de clase". Angeline, por su parte, exclama: "¡después de clase sólo quiero bailar y jugar!".
¿CUÁNTO CUESTA?
"Y ya que apuntar a nuestros hijos a actividades es prácticamente una imposición, lo mínimo es que nos faciliten el acceso a las mismas, independientemente de nuestro nivel económico". Yolanda Españó, portavoz de la Federación catalana de padres y madres de alumnos, pide que "las administraciones supervisen que ningún niño se queda sin actividad extraescolar por una cuestión económica, como pasa habitualmente. Los padres tenemos presiones, porque nuestro horario laboral acaba más tarde y haces lo que sea, cualquier esfuerzo, porque es una necesidad".
En cuanto a las opciones más recomendables, mantiene que "el deporte es fundamental, pero lo más relevante es valorar que las actividades se adecúen al niño. No a todos les gusta el fútbol o la música, y además la actividad debe ser de ocio, no un suplicio después de una dura jornada escolar. Un niño tiene que jugar, no competir, no tiene que ser el mejor jugador de fútbol, porque para ello ya están los profesionales. Por eso pedimos a los padres que tengan el máximo cuidado".
Ahora sólo queda que los mayores se aprendan la lección.
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